viernes, 12 de octubre de 2007

DE COLUMNAS

Señor Alfred Kaltschmitt, un buen tipo a mi parecer, hizo que me detuvieran ante su columna, con un título muy asertivo para la época: Goma electoral.

Lo primero que pasó por mi mente fue: ¿no me diga que ahora cacharon a los aspirantes a “honorable señor Presidente de la República” echándose unas chelas? Pero luego pensé: No, no creo al señor Kaltschmitt capaz de perder su tiempo en una tontería como esa.

Y, efectivamente, estaba muy lejos de la realidad pues él se refería a esa asfixia causada por el electoralismo politiquero, acosadora de una sociedad ingenua o debería decir ¿ciega?

Ni planes concretos o propuestas decentes, simplemente los candidatos se alejan de lo que debería ser su prioridad. Empero, para el colmo de males, las cosechas de acusaciones entre ellos mismos han dejado ganancias astronómicas.

Conseguir un voto se convirtió en una de las actividades más codiciadas, desgastantes e inescrupulosas de la época. Hartos de escuchar lo mismo, puro güiri güiri pero al final del camino PURO CHANTAJE.

Sólo falta que para navidad ya no sea Santa quien deje obsequios a los pequeños, sino San Molina o San Colom.

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