martes, 2 de octubre de 2007

AIRES DIFERENTES

Una mañana como cualquier otra – puras apariencias – fue la del día de ayer, lunes 01 de octubre, más conocido como “Día del Niño”. No obstante, al filo del medio día, la ciudad rompió su silencio.

Al nuevo aeropuerto La Aurora arribó la nueva imagen guatemalteca: Carlos Peña, quien trajo consigo toda una oleada de emoción y alegría entre los miles de chapines que salieron a decir ¡Bienvenido Carlos!, a las calles. ¿Qué ocurrió? En dos palabras puedo resumirlo en un respiro.

La violencia imparable acosadora en el país ha generado un clima tenso y brumoso, pero de repente sucedió como que una chispa brillara en medio de tanto negativismo.

Hoy, como en otras oportunidades, no hubo diario que se abstuviera de comentar algo a este respecto, pues el interés de la población está allí, en ese joven.

Es obvio, Guate está sedienta y necesitada de un istmo en medio de este innegable desierto. Por un día, en el territorio nacional se borró la triste realidad. Fue muy bueno mientras duró, fue bueno.

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