Apresurada me tocó salir hoy de casa, pues mi reloj marcaba ya las 8:10, unos 15 minutos de retraso en mi tiempo para llegar a la "U".
Para colmo de males, necesitaba con urgencia abastecer mi vehículo de combustible, lo que significaría otros 10 minutos menos para llegar a la universidad. Sin embargo, ¡oh sorpresa! NO HABÍA TRÁFICO. Me pareció muy extraño, pero luego lo comprendí todo al leer el periódico: las clases terminaron.
Es increible, pero el tráfico ocasionado por los buses escolares y los miles de estudiantes que se lanzan a las calles día con día logran hacer colapsar la ciudad en cada uno de sus rincones.
Leía que un aproximado de 24 kilómetros son los que ahora se ahorran en las horas picos de tráfico, pero no sólo es por la culminación de las clases, sino que también por la falta de protestas en el Centro Histórico.
Cada una de nuestras actividades repercute en los demás, esta es una prueba de ello.
Para colmo de males, necesitaba con urgencia abastecer mi vehículo de combustible, lo que significaría otros 10 minutos menos para llegar a la universidad. Sin embargo, ¡oh sorpresa! NO HABÍA TRÁFICO. Me pareció muy extraño, pero luego lo comprendí todo al leer el periódico: las clases terminaron.
Es increible, pero el tráfico ocasionado por los buses escolares y los miles de estudiantes que se lanzan a las calles día con día logran hacer colapsar la ciudad en cada uno de sus rincones.
Leía que un aproximado de 24 kilómetros son los que ahora se ahorran en las horas picos de tráfico, pero no sólo es por la culminación de las clases, sino que también por la falta de protestas en el Centro Histórico.
Cada una de nuestras actividades repercute en los demás, esta es una prueba de ello.
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