Al consultar la página Web de elPeriódico para el día de hoy, me topo con una nota muy interesante en la sección que este medio tiene a bien llamar “Cobertura Electoral”. Rigoberta Menchú y su Encuentro por Guatemala fueron las víctimas en esta ocasión.
Suena bastante tonto cuando echando un ojo al pasado de nuestra historia política –donde algunos tienen la valentía de llamarla democrática – no se registra a ningún gobierno cuyo presidente haya sido un indígena y mucho menos una mujer, y digo que suena tonto e ilógico pues Guatemala es un país con población mayoritariamente indígena.
Sin lugar a dudas la candidata de Encuentro por Guatemala vino a romper con el esquema típico de los postulantes a la presidencia, pero se salió aún mas de la olla pues no solo se trata de un representante indígena, sino también de una fémina.
Tal y como ella lo declaró, al postularse abrió camino a su gente en un territorio machista y racista. ¿Cuál fue su pecado? Atreverse a hacer la diferencia, a creer en su país y en un sueño ahora ya no imposible de alcanzar, pues la pauta y el camino están trazados.
Suena bastante tonto cuando echando un ojo al pasado de nuestra historia política –donde algunos tienen la valentía de llamarla democrática – no se registra a ningún gobierno cuyo presidente haya sido un indígena y mucho menos una mujer, y digo que suena tonto e ilógico pues Guatemala es un país con población mayoritariamente indígena.
Sin lugar a dudas la candidata de Encuentro por Guatemala vino a romper con el esquema típico de los postulantes a la presidencia, pero se salió aún mas de la olla pues no solo se trata de un representante indígena, sino también de una fémina.
Tal y como ella lo declaró, al postularse abrió camino a su gente en un territorio machista y racista. ¿Cuál fue su pecado? Atreverse a hacer la diferencia, a creer en su país y en un sueño ahora ya no imposible de alcanzar, pues la pauta y el camino están trazados.
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