lunes, 17 de septiembre de 2007

NO TODO SE ARREGLA CON VIOLENCIA

Los linchamientos a pandilleros se han incrementado de manera increíble en varios municipios de nuestro país. En Cerro Alto, de San Juan Sacatepéquez, las cosas se encontraban bastante tensas, luego de que las medidas de seguridad para combatir a los pandilleros llegaran hasta el punto de linchar a sus miembros.

Me sorprendió mucho una nota de Guatevisión que contradecía a la frase popular de ¡mano dura!, palabras bajo las cuales muchos posan sus esperanzas por una Guatemala mejor.

Julio Luna, uno de los líderes de un grupo de vecinos de este lugar informó sobre cómo habían logrado para que aquellos jóvenes que representaban una amenaza para su poblado entregaran las armas y se comprometieran a rehabilitarse.

¿Cuál fue la magia o el truco para lograr tan maravillosa hazaña? Simplemente, entablar una verdadera comunicación. Se les dijo, según la nota, que si entregaban las armas no correrían riesgo de ser linchados; no es un ofrecimiento muy humano, pero hay que ver cómo funcionó.

Como dice Luna, estos jóvenes merecen una oportunidad, lo triste es que en nuestra sociedad esa opción ya ni se menciona. Ojalá estos jóvenes aprovechen ese chance que EN CONTADOS LUGARES de nuestro país se dan. Felicidades a este grupo de vecinos, su logro es digno de imitar.

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